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Hospital Caraz: «Infraestructura moderna con Ingeniería sísmica de vanguardia al servicio de Áncash»

Diseñado y ejecutado para beneficiar a más de 14 mil habitantes de la provincia de Huaylas, el nuevo Hospital de Caraz representa una apuesta por la salud pública resiliente. El proyecto, desarrollado por el Consorcio Suyai II como parte del acuerdo G2G con Reino Unido, destaca por su construcción antisísmica, cobertura integral en salud y un enfoque técnico orientado a la seguridad, eficiencia y sostenibilidad.

La construcción del Hospital de Caraz es una de las intervenciones más importantes ejecutadas en Áncash en los últimos años en el sector salud. Con una superficie construida de 3,700 metros cuadrados, este moderno establecimiento fue levantado entre los años 2021 y 2022, bajo un enfoque integral de diseño estructural, funcionalidad hospitalaria y eficiencia constructiva. El proyecto fue adjudicado al Consorcio Suyai II y desarrollado bajo los lineamientos técnicos establecidos por la ARCC como parte del Acuerdo G2G con el Reino Unido, garantizando así altos estándares de calidad y cumplimiento en cada fase de la obra.

El hospital fue concebido para operar como una infraestructura médica de alta capacidad resolutiva, con un edificio de tres niveles diseñado para albergar una gama completa de servicios. Entre sus ambientes destacan las áreas de emergencias, patología clínica, hemoterapia, banco de sangre, centro quirúrgico, obstétrico, centro de esterilización y diversas unidades funcionales de atención ambulatoria y hospitalaria. Esta organización espacial permite una atención fluida, reduciendo tiempos de espera y mejorando la capacidad de respuesta ante diferentes niveles de complejidad clínica. La estructura está equipada con tecnología médica de soporte vital y salas especializadas para el diagnóstico por imágenes, rehidratación, cirugía, observación y cuidados intensivos.

Uno de los mayores aportes técnicos del proyecto es la implementación de un sistema de aislamiento sísmico, que posiciona al Hospital de Caraz entre los centros de salud más resilientes del país. Se instalaron un total de 88 aisladores y 16 deslizadores sísmicos, los cuales permiten que la superestructura del edificio se desacople del movimiento del suelo durante un sismo, minimizando daños estructurales y protegiendo tanto a los pacientes como al personal y los equipos críticos. Esta solución técnica responde al riesgo sísmico que caracteriza a la región y representa una medida concreta de mitigación de desastres con un impacto directo en la continuidad operativa del hospital tras un evento sísmico.

La ejecución del proyecto comprendió tanto la subestructura como la superestructura del edificio, involucrando la cimentación, columnas, vigas, losas, muros de carga y elementos arquitectónicos de cerramiento. La ingeniería estructural aplicada se desarrolló conforme a normas internacionales, considerando cargas sísmicas, funcionales y de viento, además de los requerimientos específicos para edificaciones del sector salud. Se cuidó cada detalle para que la estructura sea capaz de soportar el peso de equipamiento especializado, el flujo constante de usuarios y las condiciones de uso intensivo, todo ello sin comprometer la seguridad ni la funcionalidad del edificio a largo plazo.

En lo arquitectónico, el diseño interior del hospital pone énfasis en la organización eficiente de espacios y en la funcionalidad operativa. El primer nivel alberga zonas clave como admisión, triaje, consultorios de pediatría, odontología, inmunizaciones, crecimiento y desarrollo (CRED), nutrición y atención al adolescente. Además, se han dispuesto áreas específicas para el almacenamiento de medicamentos, laboratorios clínicos, farmacia, servicio social, baños diferenciados y espacios de espera confortables. La disposición del layout responde a un estudio detallado del flujo de pacientes, personal y suministros, lo que permite una circulación ordenada, segura y eficaz.

El área quirúrgica del hospital cuenta con ambientes diseñados bajo los más altos estándares sanitarios y técnicos. Se han desarrollado salas de operaciones, ambientes para pre y post operatorio, así como zonas de recuperación con sistemas de climatización, presión negativa y control de infecciones. Complementan este conjunto la unidad de vigilancia intensiva, que brinda atención crítica a pacientes en estado grave, y la unidad obstétrica, equipada para partos humanizados y cesáreas. Todo ello articulado con sistemas de soporte médico, monitoreo constante y acceso inmediato a servicios auxiliares como esterilización, farmacia y diagnóstico por imágenes.

A nivel logístico, el hospital fue concebido como una unidad autosuficiente. Se construyeron salas de máquinas, subestaciones eléctricas, grupo electrógeno, sistema de tratamiento de agua, sistema contra incendios, áreas de lavandería, residuos hospitalarios y talleres de mantenimiento. Estos espacios técnicos permiten que el centro funcione de manera continua, incluso en condiciones adversas, garantizando el suministro de agua, energía y comunicaciones. Además, la integración de montacargas, rampas técnicas, y sistemas de limpieza separados por áreas limpias y sucias, fortalece los protocolos de bioseguridad y operaciones hospitalarias.

Álvaro Beckdorf, CEO de Grupo Flesan, comentó lo siguiente: “Las obras de subestructura y superestructura de los hospitales Caraz y Casma marcan un hito para el país y para Grupo Flesan. Ambas obras se ejecutaron en plena emergencia sanitaria por la pandemia, y en una etapa temprana de implementación de los contratos NEC en el Perú, bajo el Acuerdo Gobierno a Gobierno con el Reino Unido para la ARCC, hoy ANIN.

Como Grupo Flesan, asumimos este reto con un enfoque colaborativo, entendiendo que la transparencia, la gestión de riesgos compartida y la alineación de objetivos entre las partes son esenciales para alcanzar resultados de calidad. La experiencia adquirida nos permitió resolver desafíos logísticos y contractuales en tiempo real, fortaleciendo nuestras capacidades en planificación integrada, control de calidad y cumplimiento de plazos.

Hoy, esta experiencia nos posiciona como una de las pocas empresas con ejecución comprobada en contratos NEC en el país, con la capacidad de aplicar este modelo a otros esquemas como Obras por Impuestos y APP. Creemos firmemente que la infraestructura pública se transforma cuando existe confianza entre los actores, reglas claras y voluntad de generar impacto. Es importante que las obras públicas cuenten con expedientes bien ejecutados que respondan a las necesidades reales del país y de sus comunidades.”

En términos de accesibilidad, el hospital cuenta con ingresos diferenciados para cada tipo de usuario: peatones, ambulancias, transporte logístico, residuos, personal y servicios generales. Esta segmentación de accesos reduce el cruce de flujos, mejora los tiempos de atención, evita contaminaciones cruzadas y facilita la gestión interna de emergencias. Asimismo, se incluyeron estacionamientos, zonas verdes y áreas de expansión futura que permitirán una adaptación progresiva de los servicios ante el crecimiento de la demanda.

Otro aspecto destacable del proyecto es la implementación de áreas administrativas y de soporte digital. Se incluyeron oficinas para estadística, informática, soporte técnico, centro de datos, comunicaciones y videovigilancia. Estas áreas permiten integrar la gestión hospitalaria con plataformas de salud digital, telemedicina, seguimiento de historias clínicas y monitoreo remoto de servicios críticos. De esta manera, se fortalece la trazabilidad de procesos, la eficiencia del sistema y la calidad en la toma de decisiones.

El enfoque integral del proyecto también consideró aspectos sociales y humanos. Las áreas de espera fueron diseñadas para brindar comodidad a los usuarios, con buena iluminación, señalización clara, acceso para personas con discapacidad y ambientes diferenciados para niños, adultos y familiares. Se habilitaron salas de entrevista, espacios de atención psicológica, zonas de descanso para el personal y una sala de crisis destinada a la atención de emergencias comunitarias o eventos masivos.

En términos de sostenibilidad, se incorporaron soluciones eficientes en el uso de energía, ventilación natural, tratamiento de aguas grises, manejo adecuado de residuos sólidos hospitalarios y abastecimiento hídrico mediante sistemas presurizados y de reserva. Todo el sistema fue pensado para reducir el impacto ambiental del establecimiento y promover una cultura institucional de responsabilidad con el entorno.

El impacto social del Hospital de Caraz es significativo. Se estima que beneficiará directamente a más de 14,000 habitantes de la provincia de Huaylas, mejorando el acceso a servicios de salud oportuna, resolutiva y especializada. Esto implica no solo atención médica de calidad, sino también un impulso al desarrollo social y económico de la zona, al reducir la necesidad de traslado a otras ciudades para recibir atención médica compleja.

Finalmente, el Hospital de Caraz representa una muestra tangible de cómo la planificación estratégica, la cooperación internacional y la ejecución técnica rigurosa pueden traducirse en infraestructura pública de calidad. Esta obra no solo mejora la oferta de salud en Áncash, sino que también sirve de modelo replicable para futuros establecimientos de salud en otras regiones del país. Es, en suma, una inversión que fortalece la resiliencia sanitaria del Perú y responde a las verdaderas necesidades de su población.

Artículo publicado en Revista Constructivo Edición Junio-Julio 2025: https://virtual.constructivo.com/edicion/rc178/

Contacto para prensa:

Adriana Vargas, Jefe de Marketing y Comunicaciones

avargas@flesan.com.pe

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